Gracias Senor!

Gracias Senor!

[30 Julio 2014] GRACIAS       Un alma recién llegada al cielo se encontró con San Pedro. El santo llevó al alma a un recorrido por el cielo. Ambos caminaron paso a paso por unos grandes talleres llenos de ángeles. San Pedro se detuvo frente a la primera sección y dijo: “Esta es la sección de recibo. Aquí, todas las peticiones hechas a Dios mediante la oración son recibidas.” El alma miró a la sección y estaba terriblemente ocupada con muchos ángeles clasificando peticiones escritas en voluminosas hojas de papel de personas de todo el mundo. Ellos siguieron caminando hasta que llegaron a la siguiente sección, y San Pedro le dijo: “Esta es la sección de empaque y entrega. Aquí, las gracias y bendiciones que la gente pide, son empacadas y enviadas a las personas que las solicitaron.” El alma vio cuán ocupada estaba. Había tantos ángeles trabajando en ella como tantas bendiciones estaban siendo empacadas y enviadas a la tierra. Finalmente, en la esquina más lejana del cuarto, el alma se detuvo en la última sección. Para su sorpresa, sólo un ángel permanecía en ella ocioso haciendo muy poca cosa. “Esta es la sección del agradecimiento” dijo San Pedro al alma. “¿Cómo es que hay tan poco trabajo aquí?” preguntó el alma. “Esto es lo peor” – contestó San Pedro. Después que las personas reciben las bendiciones que pidieron, muy pocas envían su agradecimiento. “¿Cómo uno agradece a las bendiciones de Dios?” “Simple”, contestó San Pedro, “Sólo tienes que decir: Gracias Señor.” ¡De...

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El Pescador [24 Junio 2014]

El Pescador  [24 Junio 2014]

El Pescador: Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblo caribeño cuando llegó un bote con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó ¿cuánto tiempo le había tomado pescarlos? El pescador respondió que sólo un de poco tiempo. … El americano luego le preguntó ¿por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescados? El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo? El pescador dijo, “duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida “placentera y ocupada”. El americano replicó, “Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías, hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en expansión”. El pescador preguntó, ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso? A lo cual respondió el americano, “entre 15 y 20 años”. “¿Y luego qué?” El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte. “Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones. “Millones … y ¿luego qué?” Dijo el americano: “Luego te puedes jubilar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos”. El pescador respondió: “¿Acaso eso no es lo que tengo ya?” MORALEJA: Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos. “Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas” ¡LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN...

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Orar todo el Tiempo [18 Junio 2014]

Orar todo el Tiempo  [18 Junio 2014]

Orar todo el Tiempo  En [Efesios 6:10-17] el apóstol Pablo habla de la armadura de Dios y cómo debemos usarla. El arma de la Palabra se usa para entablar guerra espiritual. Luego de que cada parte de la armadura ha sido listada, en el verso 18, Pablo resume su mensaje al decir, “ora en todo tiempo”. ¿Cuán frecuente debemos orar? Todo el tiempo. ¿Cómo debemos orar? En el espíritu, con toda clase de oración. ¿Qué quiere decir orar “en todo tiempo”? ¿Quiere decir eso que cuando estemos de compras y Dios nos pida que oremos, que debemos ponernos de rodillas en medio de las góndolas del supermercado? Yo me arrodillo frecuentemente al lado de mi cama para orar. Hay otros momentos cuando siento que Dios me dirige a caer postrada al suelo, y con mi cara en el piso, me pongo a orar y a disfrutar de Su presencia. Tenemos que tener cuidado de no confundir la postura con la oración. También podemos orar silenciosamente en el supermercado según vamos caminando por las góndolas. En diferentes estaciones de la vida podemos orar de diferentes maneras. Por ejemplo, una madre con tres o cuatro niños pequeños tendrá que organizar su vida de oración de forma diferente a una abuela cuya familia es ya toda adulta y está fuera de la casa. Si nos convertimos en “religiosos” acerca de la oración, pensando que debemos orar de una forma u otra porque de esa forma es la correcta, traeremos condenación a nosotros mismos. Lo importante acerca de la oración no es la postura o el tiempo o el lugar. Lo importante es orar con fe todo el tiempo, sin...

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Orar por quienes nos hacen sufrir — [17 Junio 2014]

Orar por quienes nos hacen sufrir — [17 Junio 2014]

By Deacon Carlos P. Guitierrez  Orar por quienes nos hacen sufrir Hay personas que nos hacen sufrir. Sabiéndolo o no, queriéndolo o no, pero nos hacen pasar malos ratos. Nos duelen sus palabras hirientes, sus actitudes humillantes, sus tratos despóticos, su falta de responsabilidad, sus infidelidades, sus prontos temperamentales, sus olvidos y negligencias… Ante personas así podemos reaccionar siendo con ellos de la misma manera que son ellos con nosotros: “para que se enteren”, “para que vean lo que se siente”. O bien podemos enfrentarlos, decirles sus verdades y ponerles un alto. O incluso evadir el problema ignorándolo y dejándolo a su suerte. Pero sabemos que estos recursos pocas veces funcionan. Sin embargo, podemos también buscar el momento y las palabras más adecuadas para hacerle ver lo que está sucediendo. Podemos poner amor: “Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor” (San Juan de la Cruz). Y por fin, orar por ellos. Orar por una persona querida es fácil, pero orar por una persona que te hace daño es difícil. Apenas lo traes a la memoria en la oración y se te retuerce el estómago. Y si llegas a formular una oración, lo más probable es que ésta sea para pedirle a Dios que lo parta un rayo, que le dé una buena lección o que lo cree de nuevo. Aún si te salen estos sentimientos, intenta de nuevo. Verás que la oración irá ablandando tu corazón, pues en la oración se hace presente el Espíritu de Dios que es amor, y Él, el Amor en persona, irá renovando tu corazón. Y te dirás: “pero de lo que se trataba era de que el otro cambiara”. Sí, pero al orar por quien te hace sufrir te darás cuenta de que el primero que comienza a cambiar eres tú mismo. Al rezar por quienes te hacen sufrir: – Te das la oportunidad de desahogarte y de hacerlo con quien es todopoderoso y puede remediar las cosas. Desahogarse con Dios sana y libera. Poner en manos de Dios aquello que no puedes controlar ni remediar es de personas sensatas. – Dios te hace ver que el rencor, la venganza, la falta de perdón, el resentimiento, el odio, no son virtudes cristianas, y que más bien debes aprender a ser como es Dios con nosotros: rico en misericordia, dispuesto a perdonarme siempre (aunque no lo merezca), tolerante, paciente, compasivo. “Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen” [Luca 23, 34] “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. [Lucas 23, 43] – Rezas con coherencia y sinceridad el padrenuestro y le das a tu Padre celestial excusa suficiente para perdonarte. “Perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. –...

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Oraciones Egoistas [16 Junio 2014]

Oraciones Egoistas [16 Junio 2014]

Oraciones Egoístas Los evangelios nos presentan la petición de oración que dos de los Discípulos de Jesús le hicieron. “Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. [Marcos 10:35]. ¿Notó? “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Qué era lo que pedían? Cuando el Señor les preguntó: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos respondieron que en tu Reino uno de nosotros este a tu derecha y el otro a tu izquierda. Quizás al leer la respuesta de ellos, nosotros movemos la cabeza en señal de desaprobación mientras decimos internamente: “¿Qué les pasa a estos dos Discípulos?”. Sin embargo, si revisáramos muchas de nuestras oraciones tendríamos que dejar de desaprobar esa acción de los dos seguidores de Jesús para cambiar nuestra manera de orar. Si somos sinceros, muy sinceros con nosotros mismos, encontraríamos que con frecuencia hacemos ese mismo tipo de oración. “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Se nos olvida acaso que la oración es un camino de dos vías? Por un canal voy yo, pero por el otro viene Dios. Mis deseos no son los deseos de Dios. Por eso el Salmista escribió en el Salmo 37:4. “Deléitate así mismo en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”. La primera palabra en este verso es: “Deléitate”, la segunda es “Concederá” y la tercera es “Deseos”. Y estas tres palabras están en ese orden. Deleitarse es encontrar sabor, gozo, placer y satisfacción y eso solo se encuentra en el Señor, no en la gente ni en las cosas. Dios es el único que satisface y llena. “Los ojos de todos se posan en Ti, y a su tiempo les das su alimento”. [Salmos 145:15] Nuestros ojos se posan solo en El. Eso es deleitarse. Cuando yo me deleito en el Señor mis deseos son desplazados y Él pone sus deseos en mí y entonces y solo entonces se conceden los deseos del corazón que ya no son mis deseos sino los deseos de aquél en quien me deleité. En otras palabras, cuando comienzo mi oración en deleitarme en su presencia necesito estar listo para que esos deseos egoístas que me llevaron a orar sean desplazados por los deseos de Él. Dios es soberano y él sabe cuándo y cómo contestar. No uses la oración como una pastilla sedante para calmar tus angustias, ni para exigirle a Dios nada. Él no nos debe nada. Nosotros le debemos a...

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