Orar por quienes nos hacen sufrir — [17 Junio 2014]

Orar por quienes nos hacen sufrir — [17 Junio 2014]

By Deacon Carlos P. Guitierrez  Orar por quienes nos hacen sufrir Hay personas que nos hacen sufrir. Sabiéndolo o no, queriéndolo o no, pero nos hacen pasar malos ratos. Nos duelen sus palabras hirientes, sus actitudes humillantes, sus tratos despóticos, su falta de responsabilidad, sus infidelidades, sus prontos temperamentales, sus olvidos y negligencias… Ante personas así podemos reaccionar siendo con ellos de la misma manera que son ellos con nosotros: “para que se enteren”, “para que vean lo que se siente”. O bien podemos enfrentarlos, decirles sus verdades y ponerles un alto. O incluso evadir el problema ignorándolo y dejándolo a su suerte. Pero sabemos que estos recursos pocas veces funcionan. Sin embargo, podemos también buscar el momento y las palabras más adecuadas para hacerle ver lo que está sucediendo. Podemos poner amor: “Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor” (San Juan de la Cruz). Y por fin, orar por ellos. Orar por una persona querida es fácil, pero orar por una persona que te hace daño es difícil. Apenas lo traes a la memoria en la oración y se te retuerce el estómago. Y si llegas a formular una oración, lo más probable es que ésta sea para pedirle a Dios que lo parta un rayo, que le dé una buena lección o que lo cree de nuevo. Aún si te salen estos sentimientos, intenta de nuevo. Verás que la oración irá ablandando tu corazón, pues en la oración se hace presente el Espíritu de Dios que es amor, y Él, el Amor en persona, irá renovando tu corazón. Y te dirás: “pero de lo que se trataba era de que el otro cambiara”. Sí, pero al orar por quien te hace sufrir te darás cuenta de que el primero que comienza a cambiar eres tú mismo. Al rezar por quienes te hacen sufrir: – Te das la oportunidad de desahogarte y de hacerlo con quien es todopoderoso y puede remediar las cosas. Desahogarse con Dios sana y libera. Poner en manos de Dios aquello que no puedes controlar ni remediar es de personas sensatas. – Dios te hace ver que el rencor, la venganza, la falta de perdón, el resentimiento, el odio, no son virtudes cristianas, y que más bien debes aprender a ser como es Dios con nosotros: rico en misericordia, dispuesto a perdonarme siempre (aunque no lo merezca), tolerante, paciente, compasivo. “Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen” [Luca 23, 34] “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. [Lucas 23, 43] – Rezas con coherencia y sinceridad el padrenuestro y le das a tu Padre celestial excusa suficiente para perdonarte. “Perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. –...

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Something to remember as we continue celebrating the victory of our favorite national soccer teams in Brazil 2014. We are #TeamJesus, are...

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Oraciones Egoistas [16 Junio 2014]

Oraciones Egoistas [16 Junio 2014]

Oraciones Egoístas Los evangelios nos presentan la petición de oración que dos de los Discípulos de Jesús le hicieron. “Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. [Marcos 10:35]. ¿Notó? “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Qué era lo que pedían? Cuando el Señor les preguntó: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos respondieron que en tu Reino uno de nosotros este a tu derecha y el otro a tu izquierda. Quizás al leer la respuesta de ellos, nosotros movemos la cabeza en señal de desaprobación mientras decimos internamente: “¿Qué les pasa a estos dos Discípulos?”. Sin embargo, si revisáramos muchas de nuestras oraciones tendríamos que dejar de desaprobar esa acción de los dos seguidores de Jesús para cambiar nuestra manera de orar. Si somos sinceros, muy sinceros con nosotros mismos, encontraríamos que con frecuencia hacemos ese mismo tipo de oración. “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Se nos olvida acaso que la oración es un camino de dos vías? Por un canal voy yo, pero por el otro viene Dios. Mis deseos no son los deseos de Dios. Por eso el Salmista escribió en el Salmo 37:4. “Deléitate así mismo en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”. La primera palabra en este verso es: “Deléitate”, la segunda es “Concederá” y la tercera es “Deseos”. Y estas tres palabras están en ese orden. Deleitarse es encontrar sabor, gozo, placer y satisfacción y eso solo se encuentra en el Señor, no en la gente ni en las cosas. Dios es el único que satisface y llena. “Los ojos de todos se posan en Ti, y a su tiempo les das su alimento”. [Salmos 145:15] Nuestros ojos se posan solo en El. Eso es deleitarse. Cuando yo me deleito en el Señor mis deseos son desplazados y Él pone sus deseos en mí y entonces y solo entonces se conceden los deseos del corazón que ya no son mis deseos sino los deseos de aquél en quien me deleité. En otras palabras, cuando comienzo mi oración en deleitarme en su presencia necesito estar listo para que esos deseos egoístas que me llevaron a orar sean desplazados por los deseos de Él. Dios es soberano y él sabe cuándo y cómo contestar. No uses la oración como una pastilla sedante para calmar tus angustias, ni para exigirle a Dios nada. Él no nos debe nada. Nosotros le debemos a...

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Para Catequistas y Padres de Familia

Para Catequistas y Padres de Familia

Queridos Catequistas y Padres de Familia: Les doy la bienvenida a este nuevo período de clases de Educación Religiosa 2014-2015. Como bien saben, iniciaremos las clases en el mes de Septiembre 2014, por lo que los invito a estar atentos a los avisos al final de misa.  Oportunidad de compartir la fe, el amor y estar al servicio de los demás en esta bella misión de la...

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Esteban a Nivel 13 de abril 2014

Esteban a Nivel 13 de abril 2014

ESTEBAN POR IGUAL… Hay cuatro evangelios en nuestro Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas, y Juan.  Los tres primeros son tan parecidos que se llaman «los evangelios sinópticos,» palabra que quiere decir «parecidos.»  En verdad, los dos evangelios de Mateo y Lucas empezaron con el evangelio de Marcos, redactándolo y añadiendo su propia materia para presentar su versión del evangelio. ¿Su versión del evangelio?  ¿Qué quiere decir?  Hoy—en el Ciclo A de los tres ciclos de lecturas dominicales—leemos la pasión según San Mateo.  Mateo era de origen judío escribiendo para una audiencia judía.  Su propósito fue convencer a los de su propia religión que Jesús es el Mesías, el cumplimiento de las promesas de Dios para el pueblo judío.  Por consiguiente, Mateo cita con regularidad las escrituras hebreas (lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento) para dar testimonio a que en Jesús las antiguas profecías se han realizado.  Siendo él judío, Mateo bien conocía estas escrituras.  Siendo judíos sus lectores, ellos también conocían las mismas escrituras.  Pero Lucas, al contrario, no era de origen judío y por eso no conocía muy bien las escrituras de los judíos (otra vez, el Antiguo Testamento).  Lucas escribió a una audiencia no judía que tampoco conocía las escrituras.  Por consiguiente, Lucas no cita el Antiguo Testamento con mucha frecuencia, y el argumento que Jesús es el cumplimiento de las antiguas profecías no tenía importancia para sus lectores.  Para ellos, era de más importancia que Lucas enfatizara no que Jesús es el cumplimiento de la fe judía, sino que Jesús vino para todos, tanto los gentiles como los judíos.  Es el mismo Jesús que se proclama, pero cada evangelista es una persona distinta escribiendo para una audiencia distinta, y por eso el autor tiene que adaptar el mensaje a su audiencia.  Por eso tenemos cuatro evangelios. El problema para nosotros es que no conocemos nuestra Biblia; no conocemos los evangelios; no podemos distinguir entre el evangelio de Mateo, de Marcos, de Lucas, y de Juan.  Claro, como ya dije, es al mismo Cristo que se proclama, y juntos los cuatro evangelios nos dan un dibujo más completo de Cristo, pero por no poder distinguir entre los evangelios, perdemos la perspectiva o el mensaje o el énfasis particular de cada uno.  Películas de la vida de Jesús (como La pasión del Cristo que sale este domingo en la televisión) tratan de combinar los cuatro evangelios en una sola película, como si los cuatro estuvieron de acuerdo en los detalles de la vida de Jesús.  Por ejemplo, entre los cuatro evangelios hay tres versiones de «las últimas palabras de Jesús,» y las últimas palabras corresponden a la teología de cada evangelista.  ¿Cuál de las tres versiones debe...

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